No hagas la comparación solo por el precio, porque si lo único que te preocupa es ahorrar dinero de verdad, vas a terminar decepcionado con cualquiera de los dos si no ajustas tus expectativas sobre lo que esperas del café. El colador francés es más barato a largo plazo, eso está claro, pero hay un detalle que la mayoría omite: necesitas molturar el café en casa si quieres que valga la pena, porque el café molido pierde sus aceites esenciales bastante rápido y lo que compraste fresco en una semana ya está pasado.
La verdadera trampa es que si pasas de Nespresso al colador francés pensando solo en ahorrar, vas a acabar invirtiendo en un molinillo decente (que no es barato), y luego probablemente querrás café de mejor calidad porque el colador amplifica tanto los defectos como las virtudes del grano. Al final, muchas personas que hacen este cambio gastan casi lo mismo o más porque se engancha el tema de los cafés de especialidad y todo eso. Si tu hermano está contento es probablemente porque disfruta del proceso, no solo porque gaste menos.
Dicho esto, si te llama la atención experimentar y tienes algo de paciencia por las mañanas, el cambio puede ser genuinamente satisfactorio. La calidad del café con un colador francés es objetivamente mejor si usas buen grano molido fresco. Pero si lo que realmente valoras es la comodidad de meter una cápsula y tener el café en treinta segundos sin pensar en nada, la Nespresso sigue siendo superior para eso, aunque sea más cara. No es solo sobre dinero; es sobre qué tipo de experiencia quieres cada mañana.