Con historia e inglés juntos necesitarías dos enfoques diferentes, y aquí está el verdadero problema que nadie ha mencionado hasta ahora. El inglés es una materia donde el timing lo es todo - si el profe te corrige en el momento mientras hablas, como ha dicho, recuperas enseguida el error y no te lo llevas a cuestas. Historia en cambio es más sobre comprensión y análisis, donde a menudo necesitas parar y reflexionar después, quizá leer las fuentes juntos. Online funciona mejor para historia (puedes abrir documentos, mapas, vídeos históricos directamente, compartes pantalla y elaboráis juntos), mientras que para inglés la presencia es decididamente superior si el objetivo es hablar y no avergonzarte en el examen.
En Milán tienes la suerte de encontrar profesores de carne y hueso, pero el problema logístico es real - los desplazamientos te comen tiempo, sobre todo si tienes poco margen antes de septiembre. Online tipo Superprof te libera de esto, puedes hacer una lección de 45 minutos sin perder una hora en viaje. La verdadera desventaja (y aquí me baso en lo que he visto con gente a mi alrededor) es que en presencia es más difícil «escaparse» - estás sentado en la mesa, el profe te mira, sientes el peso de la lección. Online es fácil distraerse con el teléfono o perder concentración porque quizá el vídeo es pequeño.
Una cosa práctica: si eliges online, asegúrate de que la plataforma permita videollamadas decentes y que tengas una conexión sólida. Si coges a alguien en presencia en Milán, comprueba que no esté demasiado lejos de donde estudias normalmente, si no se convierte en una empresa llegar dos veces a la semana. Para historia podría bastar incluso alguien online que conozca bien el programa italiano, para inglés de verdad preferible alguien que sienta tu acento y tu flujo de palabra.