Con niños pequeños el vinilo LVT es definitivamente la opción más sensata, en mi opinión. La humedad ni siquiera es el problema principal - la verdadera ventaja es que resiste muy bien los golpes, las caídas de objetos y las manchas. El laminado, incluso el de buena calidad, se raya fácilmente y si se le derrama agua encima (y con niños pasa constantemente) corre el riesgo de hincharse. En mi caso en casa opté por LVT en la cocina justamente por eso, y después de años de desgaste real - juguetes lanzados, vasos rotos, de todo - todavía está como nuevo. La limpieza se reduce al mínimo, pasas un trapo y listo.
El costo inicial más alto del vinilo te lo recuperas porque dura el doble, quizá el triple del laminato, especialmente si tienes pequeños que andan saltando por todos lados. Marcas como Tarkett o Gerflor son confiables, tienen espesores decentes (al menos 3-4 mm) y garantías que se sostienen. Otro aspecto: el vinilo es más cálido al tacto que el laminado, así que si los tuyos caminan descalzos es más cómodo. Claro, cuesta algo más, pero es una inversión que tiene sentido cuando la casa debe aguantar.
Lo único que tienes que revisar bien es la instalación - el contrapiso debe estar perfectamente plano y seco, si no el vinilo puede ondularse. Si lo haces instalar por alguien que sabe lo que hace, no tendrás problemas.