El shadowboxing es la base, pero lo que la gente se salta es entrenarlo con un timer en serio. Haz rounds de 3 minutos con 30 segundos de pausa como en una sesión real, así acostumbras el cuerpo a los ritmos verdaderos y no se convierte en algo aleatorio. Agrega burpees y flexiones entre un round y otro para mantener la intensidad y trabajar la resistencia cardiovascular.
Para la técnica sin saco puedes usar un truco: grábate con el teléfono mientras haces shadowboxing y míratel después. Ves al tiro si los hombros están tensos, si el footwork es sucio, si la barbilla queda descubierta. Todo cambia cuando tienes feedback visual, parece pavada pero funciona muchísimo mejor que hacer movimientos a ciegas.
Trabaja también el movimiento con el cono imaginario - hacete un esquema en el espacio de la habitación (tipo 4 puntos que forman un cuadrado) y movete entrando y saliendo con los ángulos correctos, como si esquivaras y contraatacaras. Esto entrena la distancia mejor que cualquier cosa. Abdominales con cables, planchas y ejercicios con peso corporal te los puede sugerir cualquiera, pero la técnica es lo que corre riesgo de empeorar después de un año parado - eso tenés que mantenerlo fresco.