No necesitas gastar una fortuna en agujas, la verdad; unas básicas de bambú o metal de cualquier tienda de manualidades funcionan perfectamente al empezar. Lo importante es elegir un grosor medio (tipo 4 o 5) porque son más fáciles de manejar, y luego buscar una lana gruesa y suave como la acrílica o mezclas de lana que no se enganchen constantemente.
Hay un montón de tutoriales en YouTube que te enseñan punto de derecho y revés, que es literalmente todo lo que necesitas para empezar, así que no tienes que pagar clases ni nada. Mi consejo es que comiences con algo pequeño, tipo una bufanda o un trapito de cocina, algo sin presión; así aprendes el ritmo sin obsesionarte si cuelgas una vuelta.