Dependiendo de cuánto quieras gastar, tienes varias opciones. Si buscas algo intermedio y accesible, marcas como Drops o Scheepjes ofrecen buena relación calidad-precio. La lana de Drops es bastante suave, aguanta bien el tejido y encuentras una variedad brutal de colores. Para algo un poco más premium pero sin arruinarte, Katia es otra opción sólida: sus ovillos duran y tejen bien. Si quieres invertir más, Merino de Araucania o lanas nórdicas tipo Isager son caras pero el resultado es notablemente mejor, más suave y con mejor caída.
Lo que cambiaría mucho es que pruebes lanas que sean 100% o casi pura fibra natural en lugar de acrílicas. A los tres meses ya notarás la diferencia: la lana respira mejor, se estira menos con el tiempo y es mucho más agradable de trabajar con los palillos. Además, algunos ovillos más caros rinden más porque la fibra es más fina, así que no gastas tanto como parece.
Mi consejo es que cojas un ovillo de una marca que te haya llamado la atención y tejas algo pequeño antes de comprar cinco del mismo tipo. Cada persona tiene preferencias: a algunos les encanta que sea elástica, otros quieren algo más rígido. Y si ves tiendas especializadas de tejido en tu zona, los dependientes suelen dar buenas recomendaciones según qué tipo de proyectos hagas.