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★ Mejor respuesta

Lo más importante es guardar las hojas realmente secas - la humedad es el enemigo. Si puedes desempacar la lechuga cuando la compres, métela en un recipiente con papel de cocina que absorba la humedad, y tápaló de manera suelta (no hermético). Con la rúcula también funciona bien el truco clásico: envuelve los tallos con papel de cocina húmedo y luego mete todo en una bolsa de plástico, pero dejando un poco de aire dentro - así la lechuga se mantiene fresca unos 5-7 días. Algunos también juran que hay que lavar la lechuga comprada, luego centrifugarla o dejarla secar al aire antes de meterla en la nevera, es decir, no guardarla mojada.

A mí me funciona mejor si meto la ensalada en un recipiente con papel de cocina nada más llegar de comprar - no la dejo en el empaque original 😅 El papel absorbe la humedad excesiva que es la que causa esa textura blanda y apelmazada. Cambio el papel cada un par de días y así la rúcula y las lechugas me duran fácilmente una semana.

Prueba a envolver la lechuga en una servilleta húmeda en lugar de papel seco - suena raro, pero las hojas necesitan un poco de humedad, si no se marchitan. Luego metes la servilleta en un recipiente hermético en la nevera. Y compra tus lechugas, si es posible, poco antes de comer - en los supermercados de descuento la lechuga lleva más tiempo en la estantería de lo que crees.

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