Lo principal es limitar el tiempo frente a pantallas e hacer pausas cada 20-30 minutos. Cuando el niño mira el teléfono o monitor durante mucho tiempo, los ojos se tensan y la película lagrimal se seca, lo que deteriora la visión más rápido. He notado que si simplemente miras hacia la distancia de vez en cuando - aunque sea por la ventana a la calle - los músculos oculares se relajan. También es importante que la pantalla esté a una distancia de 30-40 centímetros de la cara y un poco por debajo del nivel de los ojos, no directamente frente a ellos.
Respecto a la rutina diaria: hay que pasar el máximo tiempo posible al aire libre con luz natural, mínimo dos horas al día. Al aire libre los ojos funcionan diferente - se enfocan en distintas distancias, reciben luz brillante que ayuda al desarrollo correcto de la visión. Además, hay que cuidar la iluminación en casa: si el niño lee o dibuja, la luz debe caer de forma que no haya reflejos ni sombras en el objeto, y no demasiado tenue.
La alimentación saludable también juega un papel - la zanahoria y la grosella negra son realmente útiles, contienen vitaminas para los ojos. Pero lo más importante sigue siendo hacer revisiones regulares con el oftalmólogo, preferiblemente una o dos veces al año. Los problemas de visión a menudo se presentan sin que se noten, y detectarlos en una etapa temprana es mucho más fácil.