El problema es que por lo general estos recordatorios se refieren precisamente al tiempo de espera para la cita, pero no solo a eso. Se puede hablar de varios plazos a la vez: cuándo están obligados a apuntarte después de llamar a la clínica, cuándo debe atenderte el médico, cuánto tiempo puede pasar entre el diagnóstico y la consulta con el especialista. Para la atención de emergencia es cuestión de horas, para la urgente - uno o dos días, para la programada - normalmente hasta 14 días, aunque mucho depende de la región y de la especialidad del médico.
En la práctica estos plazos se incumplen bastante a menudo, y aquí viene un punto importante: tiene sentido presentar una queja, pero necesitas saber a dónde dirigirte. Puedes acudir a la compañía aseguradora (la que te expidió la póliza de seguro médico obligatorio), dirigirte al ministerio de salud de tu región u al ombudsman regional de derechos de los pacientes. Lo principal es no simplemente esperar a que te apunten dentro de un mes, sino preguntar de inmediato en recepción por qué se incumplen los plazos y solicitar una respuesta por escrito.
La trampa escondida: incluso si te apuntaron dentro del plazo, eso no garantiza que el médico te atienda a tiempo. Las colas, la enfermedad del médico, el mantenimiento técnico del consultorio - todo esto son causas frecuentes de retrasos. Si la cita se pospone constantemente, eso ya es motivo para una queja, porque no es una situación de emergencia, sino un problema sistémico de esa institución en particular.