Las phalaenopsis no necesitan tanta luz como otras orquídeas, así que un LED va a funcionar bastante bien. Lo ideal es darle entre 12 y 14 horas de luz al día, sin que sea demasiado intensa. A eso le llaman "luz indirecta fuerte" o un poco menos. Si el LED que encuentres en el bazar no especifica la intensidad, buscá que sea de esos que tienen regulador de potencia, así podés ajustarlo según cómo responda la planta. Lo más importante es que esté a una distancia buena: entre 30 y 50 centímetros de la hoja, dependiendo de qué tan potente sea. Si la planta empieza a verse quemada o con manchas, la alejás un poco.
Para que florezca bien también tiene que haber un cambio de temperatura entre el día y la noche, así que el LED solo no es suficiente si querés que te dé flores regularmente. Dicho esto, muchos departamentos en Buenos Aires logran buenos resultados solo con luz artificial si mantienen eso en mente. La orquídea también necesita humedad decente y que no le dé aire directo de calefacción o aire acondicionado. Probá a colocar el LED unas cuantas semanas y fijate cómo responde: si las hojas se ven más verdes y vigorosas, vas bien encaminado.