Lo que describes suena a claustrofobia, y la realidad es que es bastante común. Esa sensación de estar atrapado sin poder escapar es el núcleo del miedo, no tiene nada que ver con si hay aire suficiente o no. La mayoría de la gente experimenta algo así en mayor o menor medida, así que no estás solo en esto.
Sobre si deberías ir al psicólogo, diría que depende de cómo te limite en el día a día. Si evitas ascensores o espacios cerrados y eso te complica la vida, o si te genera ansiedad que te cuesta manejar, entonces sí merece la pena hablar con alguien. No es un capricho; las fobias son reales y responden bien a tratamiento. Hay técnicas que funcionan bastante bien para esto, desde exposición gradual hasta terapia cognitivo-conductual.
En el día a día, cosas simples como respiración controlada o buscar un punto focal en la habitación (una ventana, una planta, algo en lo que fijar la atención) pueden ayudarte a sentirte menos atrapado. Pero si lleva años siendo un problema importante, probablemente merezca la pena invertir en ayuda profesional.