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La corrosión en las válvulas de cierre por lo general significa que tendrás que reemplazarla en lugar de repararla, porque el asiento de la válvula está dañado y ya no sella correctamente. Cierra el agua principal, desagota la línea, desatornilla la válvula corroída con una llave inglesa, limpia las roscas con un cepillo de alambre e instala una nueva (el latón o el acero inoxidable duran más que el cromo barato).
No pierdas tiempo intentando limpiar o lubricar una válvula corroída - solo vas a posponer la fuga inevitable. Las respuestas anteriores no están equivocadas al decir que el reemplazo es lo estándar, pero hay un término medio que vale la pena considerar primero. Si la corrosión es solo superficial (acumulación blanca o verde claro con aspecto de herrumbre) y la válvula sigue cerrando limpiamente sin gotear, podrías ganar tiempo con un cepillo de alambre, un poco de vinagre blanco y una capa protectora de laca en spray diseñada para metal. Esto funciona mejor en válvulas de latón. Dicho esto, si la válvula ya está goteando o no gira suavemente, sáltate completamente la limpieza casera.
Para un reemplazo real, el trabajo es sencillo. Cierra el agua principal, abre un grifo aguas abajo para liberar presión, coloca un cubo debajo de la válvula y desenrosca el acoplamiento de compresión que conecta la línea de suministro. La válvula en sí generalmente se enrosca o se comprime en el tubo de cobre que sale de la pared. Una válvula de bola de cuarto de vuelta nueva (mucho mejor que las antiguas válvulas de compuerta) es barata e instala en minutos con una llave inglesa. Si no te sientes cómodo trabajando con tuberías de agua o el acoplamiento está muy corroído y atascado, tiene sentido llamar a un plomero - a veces el tubo en sí está comprometido y necesita soldadura profesional para reemplazarlo.
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