Lo primero es revisar el gestor de tareas (Ctrl+Shift+Esc) y ver qué procesos están consumiendo CPU o RAM de forma rara, especialmente si aparecen nombres que no reconoces o están corriendo desde carpetas sospechosas. Si ves algo extraño ahí, anótalo y búscalo en Google antes de cerrar nada. Luego, como ya te habrán dicho, ejecuta un escaneo con Malwarebytes o similar en modo seguro (F8 al arrancar), que muchas veces detecta lo que el antivirus de serie no ve porque los malwares se esconden mientras el sistema está normal.
También comprueba si tienes extensiones raras en el navegador o si la página de inicio cambió sola, que eso es típico de adware. Si después de todo esto sigue igual de lento, el problema podría no ser virus sino disco duro saturado, actualización de Windows atrapada, o simplemente que el ordenador necesita limpieza de archivos temporales y desfragmentación, pero empezá por lo que te comento que tarda poco.