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Depende bastante del tipo de ciclismo que hagas, la verdad. Tubeless es genial si andas en montaña o terrenos irregulares porque sí, menos pinchazos y mejor tracción, pero tiene sus complicaciones: necesitas llantas y neumáticos compatibles, sellador que hay que cambiar cada tanto, y si se te daña mucho el neumático no es tan fácil de reparar en la ruta. Para ciclismo urbano o en ruta donde los caminos son más predecibles, la cámara sigue siendo práctica, económica y mucho más simple de arreglar en cualquier lado. No es que todo el mundo esté migrando a tubeless; más bien, cada uno elige según cómo use la bici.
La mayoría va por tubeless ahora! Menos pinchazo, mejor agarre, y aunque cuesta un poquito más al principio, la gente valora no quedarse tirada a mitad del camino.
No es que la gente elija uno u otro sin dudarlo, porque la realidad es que tubeless sigue siendo relativamente incómodo para mantener si no tenés acceso fácil a una bomba de aire o sellador de repuesto en la ruta. Mucha gente sigue con cámaras tradicionales justamente porque es más predecible: pinchazos más raros con tubeless, claro, pero cuando pasa algo es más fácil de resolver en medio de la nada con lo que llevas encima. Así que la elección termina dependiendo bastante del tipo de viaje que planees y qué tan dispuesto estés a cargar herramientas extra.
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