Los monitores CRT son básicamente antenas gigantes para el ruido electromagnético, que es exactamente lo que te está pasando. Tu microondas genera energía de radiofrecuencia a 2,45 GHz para calentar comida, y esa energía no se queda contenida de manera ordenada, sino que se irradia en todas direcciones. Los cables largos conectados a tu monitor actúan como pequeñas bobinas captoras de ese ruido de RF, y como los CRT actualizan la pantalla barriendo un haz de electrones miles de veces por segundo, cualquier interferencia eléctrica se convierte en esas líneas parpadeantes que estás viendo.
Pero aquí viene lo importante: todos se concentran en los cables, pero el verdadero culpable suele ser la fuente de alimentación de tu monitor y el cable de vídeo juntos. El cable de corriente trae el ruido desde la pared, pero el cable de vídeo - especialmente si es uno viejo sin blindaje - es el que realmente lleva esa interferencia directamente a los circuitos del monitor. Si quieres probar esto, intenta alejar el cable de vídeo del microondas o envuélvelo en papel aluminio (conectando un extremo a la clavija de tierra de un enchufe con un cable corto). Eso suele ayudar mucho más de lo que la gente espera.
El problema más grande es que los CRT antiguos nunca fueron diseñados pensando en la cantidad de interferencia inalámbrica que tenemos ahora. Cuando se fabricó tu monitor, los microondas no eran tan comunes en cada hogar, y había menos regulaciones de seguridad sobre fugas de RF. Los dispositivos modernos tienen mejor blindaje, por eso ya no ves este problema tan a menudo. Si realmente te molesta durante sesiones de juegos retro, mantener el microondas a varios pies de distancia o esperar hasta que termines de jugar es la solución más simple.