La congelación de embriones se considera un método seguro desde el punto de vista científico, y el caso del embarazo después de 22 años es un ejemplo brillante, aunque no el único. El almacenamiento a largo plazo en nitrógeno líquido a una temperatura de alrededor de −196 °C básicamente "congela" todos los procesos biológicos: las células no envejecen, no se dividen ni se degradan en tales condiciones. Por lo tanto, en teoría, un embrión puede almacenarse durante décadas sin cambiar sus propiedades.
Sin embargo, hay matices. Los propios procedimientos de congelación y descongelación son donde pueden surgir riesgos. La cristalización del agua dentro de las células puede dañar su estructura, por eso se utilizan crioprotectores (sustancias especiales) que minimizan el daño. El éxito del procedimiento depende de la calidad del equipo, la experiencia de los especialistas y la tecnología de congelación - los métodos modernos son mucho mejores que hace 20+ años. Las estadísticas muestran que los niños nacidos de embriones almacenados durante mucho tiempo se desarrollan tan saludablemente como los de embriones "frescos", pero los estudios a largo plazo todavía continúan simplemente porque esta es una práctica relativamente nueva a escala generacional.
Lo principal es confiar el proceso a una clínica verificada con buena reputación y experiencia. El tiempo de almacenamiento prolongado en sí no aumenta los riesgos si las condiciones son ideales, pero la calidad de la ejecución de todas las manipulaciones importa mucho más 😊