Probé en algún momento cambiar a la versión sin azúcar, pensé que sería mejor para los dientes y la figura. Pero noté algo divertido: la bebida empezó a tener un sabor raro a químicos en la boca, había una sensación de que la lengua se me congelaba un poco. Después leí que era sucralosa, realmente produce ese efecto en algunas personas. En fin, volví a la versión normal, pero ahora la bebo con menos frecuencia y en cantidades menores.
El principal problema que nadie mencionó: los edulcorantes artificiales pueden engañar a tu organismo. El cerebro espera calorías del sabor dulce, pero no las obtiene, esto puede llevar a que después comas más de otros productos intentando "cerrar" ese déficit. Así que el ahorro de calorías puede ser una ilusión. Además, si bebes energéticos frecuentemente (con o sin azúcar), la cafeína de todas formas pone carga en el corazón y el sistema nervioso, es el mismo problema en ambas versiones.
Si tienes que elegir entre ellos, el sin azúcar es menos dañino para los dientes, eso es un hecho. ¿Pero es más saludable en general? No, es más bien elegir el mal menor. Y en general, es mejor buscar alternativas: café normal, té, agua con limón. Los energéticos son energéticos, pero no hay que convencerse de que el sin azúcar ya es una bebida saludable.