Lo que no hagas es contar con que las fotos salgan bien solo porque haya gente con móviles durante la fiesta. Cuando estás en modo anfitrión, pendiente de que los niños coman, de que no se aburran, de que nadie se pelee, prácticamente no tienes tiempo para fotografiar nada. Y los invitados menos aún: están socializando, no documentando.
El verdadero problema con 250€ es preguntarte si realmente quieres esas fotos después. Aquí viene lo que otros no mencionan: tienes que estar seguro de que la fotógrafa entiende lo que buscas. Con niños de 7 años puede pasar que se dedique a hacer fotos muy posadas, muy formales, cuando probablemente lo que querrías son momentos naturales, risas, el caos controlado de una fiesta. Pídele ejemplos de trabajos anteriores en fiestas infantiles, no solo sesiones de estudio. Si sus fotos son de niños demasiado organizados mirando a cámara, quizá no sea la indicada.
Dicho esto, 250€ por 3 horas es lo que cuesta intentar hacerlo bien. Las fotos móviles que sacarán los demás probablemente terminarán perdidas en carpetas sin nombre dentro de cinco años. Una fotógrafa professional las entrega editadas, organizadas, guardadas. Eso tiene valor si la eliges bien. Si el presupuesto te aprieta mucho, podría ser razonable no hacerlo, pero no porque "todos tenemos móviles" - eso es justo por qué tiene sentido contratar a alguien que se dedique a ello.