Antes de abrir la consola, asegúrate de que no perderás la garantía. Abrir la carcasa de la Series S por tu cuenta es arriesgado, y a Microsoft no le gusta. Intenta primero algo más simple: coloca la consola en un lugar bien ventilado, lejos de paredes y muebles, y verifica que las rejillas de ventilación de la parte superior no estén llenas de polvo (pásale una tela húmeda por fuera). Si eso no funciona después de jugar algunos días, entonces sí, se ha acumulado polvo adentro y necesita limpieza, pero es mejor llevarla al servicio técnico: lo harán con más cuidado y sin riesgo de dañar nada en el interior.