Los horarios desfasados son realmente complicados para el cuerpo. Lo que mejor funciona es forzarte a mantener coherencia incluso cuando tus horas cambian. Si trabajas de noche, te vas a la cama al amanecer y duermes mientras hay luz - cierra bien tus persianas o cógete un antifaz. Lo importante es que tu cuerpo empiece a asociar la cama con dormir, aunque sea en pleno día. Evita la luz natural antes de dormir y exponte a luz intensa en cuanto te despiertes, eso ayuda a regular tu reloj biológico.
Para los días donde encadenas desfases, ten cuidado con lo que comes y bebes. Nada de cafeína después de tu última comida, aunque tengas sueño retrasado. El alcohol puede hacer que te duermas rápido pero deteriora la calidad y te despertarás hecho polvo. Un paseo fuera por la mañana o por la tarde (según tu desfase) hace una verdadera diferencia - es simple pero funciona bien para regular tu ciclo.
Y no seas demasiado exigente contigo mismo al principio. Tu cuerpo necesita algunas semanas para encontrar sus puntos de referencia. Si realmente es insoportable después de uno o dos meses, puedes plantearte una consulta con un médico del sueño, no necesariamente para medicamentos sino solo para tener consejos adaptados a tu situación precisa. Pero por experiencia, la mayoría de la gente se adapta cuando realmente estructuran su entorno y su rutina.