El aluminio conduce el calor un montón, así que si no tienes cuidado se quema todo en segundos. Lo que te salva es mantener el fuego bajo desde el principio y, lo más importante, remover constantemente durante los primeros cinco minutos mientras las papas y la cebolla sueltan ese almidón pegajoso. Yo una vez metí papas picadas finas con fuego medio-alto pensando que sería rápido, y en menos de un minuto ya tenía el fondo negro; desde entonces siempre empiezo bien bajito y no dejo de mover con una cuchara de madera hasta que veo que la mezcla empieza a ablandarse. También ayuda un montón añadir el caldo o agua cuando ya las verduras están un poco pochadas, no al principio, porque así evitas que se peguen a la olla mientras se cocinan.