El limón funciona bastante bien en realidad, pero probablemente el problema es que estés esperando demasiado tiempo entre preparar la ensalada y comerla. No hay ningún truco que mantenga la palta perfectamente verde por 8 horas; la oxidación es química y va a pasar de todas formas. Lo que sí podés hacer es ralentizar el proceso y armar la ensalada más cerca de la hora de comerla.
Si preparás todo por la noche o muy temprano, guardá el aguacate sin cortar en un tupper hermético. Cortalo y agregalo justo antes de comer, con un buen exprímido de limón o lima en todas las superficies. El ácido ralentiza la oxidación, no la detiene, pero gana tiempo. Otra cosa que ayuda es no mezclar el aguacate con el resto de la ensalada mojada; mantené todo separado en compartimentos diferentes del tupper si podés, así el aire que llega al aguacate es menos. Y acá viene el truco menos conocido: pelá el aguacate y dejá el carozo (la semilla) dentro del recipiente con los pedazos. Suena raro pero de verdad funciona porque el carozo sigue liberando algo que ralentiza la oxidación. Probá esto último la próxima vez y vas a notar la diferencia.