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Lo más importante es revisar la fecha de vencimiento, obvio 😄 Pero también la apariencia importa bastante: si el queso fresco tiene un color uniforme, sin manchas raras o partes ennegrecidas, y el empaque no está hinchado, vamos bien.
Después si es posible huele - un queso fresco tiene un olor delicado y lácteo, no ácido ni raro. Ah, y asegúrate de que haya estado guardado en la nevera y no a temperatura ambiente, ¡eso hace toda la diferencia!
Según mi opinión, lo que muchos se pierden es tocar el queso: si está demasiado blando o pegajoso al tacto, aunque la fecha no haya vencido, significa que la cadena de frío tuvo problemas.
Yo en el supermercado presiono ligeramente el envase, debe estar compacto pero no duro como una piedra.
Y luego confía en el olfato como dijo quien respondió antes, pero también fíjate en la apariencia del empaque mismo: si ves condensación adentro o el queso pegado a la bolsa de forma extraña, ya fue abierto o fue guardado mal.
El suero alrededor del queso ya es un buen indicador, pero yo añadiría otro detalle que poca gente nota: toquen (¡sí, con los dedos!) el envase si pueden - si el queso fresco resulta demasiado blando o pegajoso al tacto a través del plástico, es señal de que quizá se ha quedado un rato en calor o la cadena de frío ha tenido problemas.
El aroma cuenta muchísimo después, una mirada rápida a la fecha de vencimiento combinada con olfato y tacto les dirá realmente todo lo que necesitan saber.
Uno que funciona bien es verificar si el queso fresco tiene un aroma ligeramente ácido pero limpio; si sientes un olor demasiado fuerte o un poco a moho, esa cosa ya ha empezado a fermentar. Aunque la fecha en el envase diga que está bien, la nariz no miente. Y si el mostrador no está tan frío como debería (capaz que el vidrio no está empañado), yo me lo salto directamente, porque significa que hicieron poco mantenimiento del frigorífico.
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