El verdadero riesgo no es que piensen que estás sobrecalificado, sino que *tú* en realidad no quieras el trabajo una vez que estés dentro. Así que cambia la perspectiva primero. Antes de postularte, sé brutalmente honesto contigo mismo sobre si este puesto te interesa genuinamente o si solo estás desesperado por trabajar allá. Si es lo segundo, eso se notará en las entrevistas y ellos lo sentirán. Si es lo primero, enfatiza eso.
Aquí va el movimiento práctico: en tu carta de presentación, reconoce brevemente la brecha pero enmarquela como algo intencional. "Estoy en un punto donde busco roles que me permitan concentrarme en el aspecto X del trabajo" o "Me atrae el enfoque de tu empresa respecto a Y, y este puesto es donde puedo contribuir significativamente a eso". Luego en la entrevista, haz preguntas sustanciales sobre el trabajo real y el equipo, demuestra que has pensado en qué estarías haciendo día a día. Los gerentes de contratación respetan mucho más a alguien que ha tomado una decisión deliberada, aunque sea un movimiento lateral, que a alguien que parece estar conformándose.
Una cosa que añadiría y que la mayoría salta: investiga si hay espacio para crecer hacia algo más grande en el primer año o dos. Puedes preguntar eso directamente. "¿Cómo se ve el éxito en este puesto y a dónde suele ir la gente desde aquí?" Señala que estás pensando a largo plazo en la empresa, no solo intentando entrar por la puerta.