La mejor defensa es no responder nada durante la llamada y verificar después por tu cuenta. Si te llaman del banco alertándote de movimientos sospechosos, lo primero es no decir ni tu nombre completo, ni contraseña, ni códigos de seguridad, ni el número de tarjeta. Punto. Los estafadores son muy convincentes porque imitan bien los números de teléfono, pero eso no significa que sean de verdad.
Lo que funciona es colgar y llamar tú mismo al número que figura en tu tarjeta de crédito o en la web oficial del BBVA (escríbelo en Google directamente, sin usar números que te haya pasado nadie). Pregunta en ese momento si hay algo sospechoso en tu cuenta. Así sabes al 100% si era legítimo. Si tu banco no encontró nada raro, ya tienes la respuesta: era una estafa. Ojo con un detalle importante que no he visto mencionado: si cuelgas la llamada de repente, muchos estafadores vuelven a llamar simulando que se cortó la línea. No piques. Una llamada de banco legítima nunca insistirá tanto.
Además, activa alertas en tu banco si no las tienes (notificaciones SMS o app ante cualquier movimiento), y considera cambiar tu contraseña si llevas tiempo sin hacerlo. Con estas dos cosas juntas reduces muchísimo el riesgo.