Lo más importante es que uses tomates buenos y maduros - si todavía están duros, la sopa te queda simplemente fina e insípida. Yo los compro siempre cuando están bien rojos y ceden un poco si los presionas. La piel no es realmente un problema, como ya han dicho otros - después de 20-30 minutos hirviendo se disuelve y simplemente puedes colar todo por un colador. Es mucho menos trabajo que blanquearlos antes.
El truco que te recomendaría: agrega una buena pizca de azúcar al principio, pero no mucha - solo una puntita de cuchillo. Parece paradójico con tu problema, pero no tiene que ver con dulzor, sino que ayuda a que los ácidos naturales del tomate resalten mejor. Entonces el sabor se equilibra mucho mejor. Y sí, un chorro de vino blanco o bálsamo también ayuda, pero prueba al final, antes de decidirte.
Una cosa más: dorar la cebolla y el ajo en mantequilla o aceite antes de agregar los tomates marca la diferencia. Rápido, hasta que huela bien - recién entonces le pones los tomates. La sal mejor con cuidado al principio, porque todo se concentra mientras hierve. Al final le puedes poner albahaca fresca o crema al gusto, pero la verdad es que no lo necesitas.