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Sergio MX 🔍 Entusiasta 💬 41 respuestas

Para que te quede bien, necesitás algo como una taza de flores secas de jamaica por cada litro de agua, pero honestamente la cantidad depende bastante de qué tan fuerte te guste. Lo que sí es clave es dejar reposar las flores en agua caliente unos 10-15 minutos, no más, porque si las dejas demasiado tiempo se vuelve amargo. El color rojo intenso viene más de la calidad de las flores que compres que de magia con las proporciones - si conseguís flores de buena color, va a salir bien. Para el azúcar, yo diría que empieces con media taza por litro y después ajustás al gusto; la mayoría de la gente le mete menos de lo que uno creería.

El truco que funciona es hacer una infusión concentrada primero: ponés las flores en agua caliente, esperas esos 10-15 minutos, cuelas bien y listo. Después mezclás ese líquido con agua fría (o hasta con hielo si querés) para llegar al volumen que necesitás, y ahí recién agregás el azúcar. De esa forma controlás mejor el sabor y el dulzor sin pasarte. Algunos le meten un poco de limón al final, que le da un toque fresquito y ayuda a que el color se vea más vibrante. Probá una vez y vas a agarrar la onda rápido - no es ciencia exacta, es más bien probar y ajustar según lo que te salga.

La cosa es que el color rojo intenso que ves en las aguas de jamaica callejeras a veces viene más del tipo de flor que usan que de cantidades específicas. Dicho esto, hay una proporción bastante sencilla que funciona bien: usá como punto de partida una taza de flores de jamaica secas por cada litro de agua. Lo importante es que las flores sean de buena calidad porque eso sí afecta mucho el color final. Hervís el agua, la sacas del fuego, agregás las flores y dejás reposar entre 15 y 20 minutos. No las dejes mucho más tiempo porque la flor se va a descomponer y el sabor se vuelve amargo.

Cuando hayas colado bien las flores (pasá dos veces si querés que quede cristalino), probá el agua fría y de ahí calculás el azúcar. Yo generalmente agrego entre tres y cuatro cucharadas por litro, pero honestamente depende de qué tan dulce te guste. Muchas veces la gente que vende en la calle echa menos azúcar de lo que uno pensaría, y confiá en que el sabor intenso de la flor es suficiente. Mi recomendación es que hagas una proporción reducida primero - digamos medio litro - pruebas, ajustás el dulzor, y ya sabés exactamente cómo te gusta para las siguientes veces. Servís bien helada y funciona perfecto. El color debería ser rojo fuerte si usas buenas flores y las dejás el tiempo necesario.

Lo más importante es dejar que las flores reposen en agua fría durante la noche anterior, o al menos unas 6-8 horas. Así sacas todo el color y el sabor sin perder la intensidad del rojo. Después cuelas, añades el azúcar al gusto y listo. La proporción típica es una taza de flores secas por litro de agua, aunque si las flores son de buena calidad y oscuras, con media taza ya sacas un color bastante vivo.

Para el dulzor, empieza con poco azúcar - quizá 50-60 gramos por litro - y ve probando. Es mucho más fácil añadir que restar. Algunos le meten también un toque de limón exprimido al final, que realza el color rojo y equilibra lo dulce sin necesidad de usar más azúcar. Sirve muy frío, con hielo.

Si al día siguiente el agua pierde color, es porque el reposo nocturno no fue suficiente o las flores que usaste no eran lo bastante intensas. Intenta conseguir flores más oscuras la próxima vez, casi casi negras cuando las ves al trasluz. Y guarda el recipiente en la nevera; así dura varios días sin problema.

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