La cuestión es que no se trata tanto de un único método, sino de cómo un problema frecuentemente enmascara o agrava el otro. Por ejemplo, el astigmatismo y la miopía (hipermetropía) van de la mano, y cuando corriges uno mediante corrección láser u ortoqueratología (usar lentes especiales por la noche), el otro mejora en paralelo. Los científicos han notado que si ajustas correctamente los parámetros del tratamiento para cada ojo específico, puedes corregir ambos defectos refractivos con un solo procedimiento.
También hay investigaciones sobre métodos combinados como la queratectomía fotorrefractiva, que puede trabajar simultáneamente tanto en la curvatura de la córnea como en su potencia óptica. O lentes que corrigen varios problemas a la vez: por ejemplo, los lentes progresivos o las lentes de contacto multifocales ayudan a quienes sufren de presbiopía junto con miopía o hipermetropía. Para las personas que usan gafas, esto significa que potencialmente podrían evitar tener que usar múltiples pares o cristales complejos y bifocales.
La efectividad depende de cuán serios sean los problemas y cómo se relacionen entre sí. No es una panacea, pero para muchas personas este enfoque realmente da mejores resultados que tratar cada defecto por separado. Dicho esto, hay que entender que se trata principalmente de corrección, no de curación completa: los lentes y el láser corrigen la óptica del ojo, pero no eliminan las causas fundamentales de los problemas de visión.