El hierro de origen vegetal (hierro no hémico) no se absorbe tan bien como el hierro de la carne, así que tienes que ser estratégico al respecto. Carga con lentejas, frijoles, verduras de hoja verde oscura y cereales fortificados, pero combínalos con fuentes de vitamina C como cítricos, tomates o pimientos para potenciar la absorción; evita el té y el café durante las comidas ya que los bloquean. Honestamente, un suplemento tiene sentido en este punto porque ya estás bajo; los suplementos de hierro funcionan bastante rápido si los tomas correctamente (normalmente en el estómago vacío, aunque eso puede afectar tu estómago así que tómalo con comida si es necesario). Hazte revisar tus niveles en unos meses para asegurarte de que realmente estés mejorando, porque la deficiencia de hierro puede atacarte sin previo aviso.