La verdadera razón es sobre todo que ¡no estás comparando los mismos productos! Un aceite de coco virgen prensado en frío certificado como orgánico no es nada lo mismo que un aceite de coco desodorizado o refinado con un pequeño logo verde. Los supermercados mezclan todo eso en la misma categoría, así que obviamente parece una locura la diferencia de precio. Antes de gritar que es una estafa, mira de verdad la ficha del producto - prensado en frío o no, de dónde viene, qué tipo de certificación - y ahí verás que no pagas solo el empaque. Si no, sí, los distribuidores especializados te hacen ahorrar bastante, pero aun así hay que verificar que sea realmente la misma calidad.