No te dejes llevar por el dolor ni asumas que necesitas zapatos nuevos ya mismo - así es como la gente convierte un problema menor en algo mucho peor. El dolor de rodillas después de solo dos meses corriendo generalmente significa que estás aumentando el volumen muy rápido, tu cuerpo aún no se ha adaptado, o hay un problema de forma. El asfalto es despiadado comparado con pistas o senderos, así que hasta las ineficiencias pequeñas se amplifican. El dolor específicamente en el interior de la rodilla podría ser síndrome de la rodilla del corredor (dolor patelofemoral) o tensión de la banda iliotibial, ambos muy comunes en corredores principiantes.
Lo primero es bajar el volumen. No necesitas dejar de correr completamente, pero reduce tu kilometraje quizás un 30-40% durante una o dos semanas y ve si se calma. Aplicar hielo después de las carreras ayuda. Mira también tu forma - ¿tus rodillas se cierran hacia adentro cuando pisas, o estás dando zancadas demasiado largas? Las caderas y glúteos débiles son generalmente el culpable; la gente no se da cuenta de cuánto trabajo hacen las piernas para estabilizar las rodillas. Algo de fortalecimiento de glúteos (elevaciones de pierna acostado de lado, aperturas de cadera, trabajo unilateral) ayuda mucho. El estiramiento ayuda pero no va a arreglar el problema de raíz por sí solo.
Respecto a los zapatos, no compres unos nuevos todavía a menos que los tuyos estén realmente gastados o se sientan inestables. Tu par actual probablemente está bien. Dale dos o tres semanas de carrera más ligera, suma algo de trabajo de fuerza, y ve cómo te sientes. Si no mejora, entonces quizás hazte revisar la marcha en una tienda de running - pueden detectar problemas de forma que un observador casual podría pasar por alto. La mayoría del dolor de rodillas por aumentar demasiado rápido responde bien a bajar el ritmo y construir fuerza adecuadamente.