Esta historia es un poco más complicada de lo que parece por el titular. Allá por 2023, el chef de un restaurante de alta cocina en Seúl llamado "Atelier Crenn" se vio envuelto en una disputa legal, pero no era realmente porque alguien se hubiera envenenado o lastimado por comer hormigas. El asunto surgió de un plato que él creó que presentaba insectos comestibles, incluyendo hormigas, como parte de un concepto de alta cocina. El problema real fue que enfrentó acusaciones relacionadas con violaciones de seguridad alimentaria y tergiversación de ingredientes - básicamente, había dudas sobre si los insectos fueron adecuadamente abastecidos y preparados según los estándares de seguridad alimentaria coreanos, y si los comensales fueron debidamente informados sobre qué estaban comiendo.
Los problemas legales se escalaron en parte por la manera en que la historia se filtró a través de la cobertura mediática. Lo que comenzó como una investigación de seguridad alimentaria se sensacionalizó convirtiéndose en esta extraña narrativa viral sobre "el incidente del postre de hormigas". El chef sí enfrentó algunas consecuencias legales, aunque la cárcel nunca fue tan directa como algunos artículos sugirieron - fue más sobre multas y problemas regulatorios. El caso realmente se convirtió en tema de conversación en Corea del Sur sobre los límites de la cocina de vanguardia y si los ingredientes experimentales necesitan diferentes estándares de divulgación que los convencionales. Es uno de esos casos donde la historia real (regulaciones de seguridad alimentaria siendo aplicadas) es en realidad menos dramática que la versión sensacionalista que la gente recuerda.