No tiene sentido guardar dinero debajo del colchón o en una cuenta que no te da ni un 0,5% de interés anual, eso es cierto. Pero el fondo de emergencia sigue siendo crucial: si mañana se te rompe el coche o pierdes el curro, tener tres o cuatro meses de gastos ahorrados te salva de endeudarte al 20% de interés. Yo aprendí esto a la mala cuando tuve que meter una avería inesperada en la tarjeta porque no tenía nada guardado.
Lo que sí tiene que cambiar es dónde pones esa plata. Si la economía está inestable, un fondo de emergencia en euros reales (aunque pierda poder de compra lentamente) es mejor que nada; para el dinero que quieras que realmente crezca, tienes que buscarte algo que al menos te siga el ritmo a la inflación, ya sea fondos indexados, bonos o lo que sea según tu situación. El problema no es ahorrar, es ahorrar mal.