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★ Mejor respuesta

En realidad no es tan difícil, la onda es que necesitás partir bien todo en trozos más o menos parejos y dejar que cada verdura suelte su jugo a fuego medio-alto durante los primeros minutos, sin tapar la olla. Después podés bajar el fuego y dejar cocinar tranquilo, pero lo más importante es que uses un buen caldo (casero si podés) en lugar de agua sola, porque eso cambia todo. Otra cosa que ayuda banda es soffrír la cebolla y el ajo con aceite antes de meter el resto, así le dás una base de sabor, y si querés más consistencia metele una papa o un poco de avena cuando agregás las verduras.

Lo que casi nadie comenta es que la proporción de agua es lo primero: con verduras frescas necesitas mucho menos líquido del que parece lógico. Yo uso más o menos una parte de agua por dos de verdura en volumen, no al revés. Además, cocinar sin tapar los primeros 10-15 minutos ayuda a que se evapore humedad y se concentren los sabores, en lugar de quedarse todo flotando en caldo insípido.

El otro punto importante es que algunas verduras sueltan mucho más jugo que otras. Las calabacínes, berenjenas y tomates son bombas de agua, así que con esas tienes que ser generoso con sal y especias para que el sabor no se disuelva. Yo siempre añado un sofrito base fuerte (cebolla, ajo, zanahoria pochados en aceite) antes de meter el resto, eso da un sabor de fondo que no depende de que las verduras lo hagan.

Y una cosa: si ya la cagaste y quedó demasiado aguada, por lo menos puedes salvarla dejándola hervir sin tapa un rato más para que se reduzca el líquido. No es lo ideal pero funciona.

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