Si vale la pena comprarte una cinta de correr realmente depende de cómo te conozcas a ti misma. Yo lo veo desde una perspectiva diferente a la de muchos: como alguien que trabaja regularmente con gente en mi trabajo y veo que no cumplen sus objetivos de fitness, puedo decirte que la motivación en el entrenamiento indoor funciona de manera muy distinta que al aire libre. Esa sensación monótona que otros han mencionado es real - correr sin moverte del sitio simplemente se siente diferente a sentir el suelo bajo los pies mientras cambias de escenario. Pero hay un truco que casi nadie aplica: pon la cinta delante de un televisor o tus series favoritas, y de verdad que estés pendiente. No de fondo, sino en serio. Si ves una serie que realmente te gusta, media hora se pasa volando, y ni siquiera te das cuenta de que estás entrenando de forma monótona. Hay gente que también usa podcasts o audiolibros - eso funciona igual de bien.
El segundo problema es el espacio. Antes de comprar, deberías ser honesta contigo misma: ¿realmente tienes un lugar donde no estorbe y donde puedas verla regularmente? Si desaparece en una esquina, se convierte en atrapapolvos. Un modelo más pequeño y plegable podría ser más práctico para ti que un aparato grande. Y en cuanto al precio: no necesitas gastar 3000 euros de una. Hay cintas de correr decentes por 600 u 800 euros que duran un buen tiempo. Empieza con eso y prueba si puedes vivir con ella. Si después de tres meses todavía estás corriendo en ella, entonces fue la decisión correcta.