El aislamiento interior es generalmente tu opción más segura para edificios catalogados, ya que no altera la apariencia externa que tanto importa a las autoridades de planificación. Añades aislamiento en el interior de las paredes, techos o bajo los pisos, lo que significa que no hay cambios en la fachada, ventanas o elementos originales. Funciona bastante bien, aunque reduce ligeramente el espacio interno y requiere una instalación cuidadosa para evitar problemas de condensación - tu constructor debería saber sobre barreras de vapor y materiales transpirables. Antes de proceder con cualquier método, vale la pena que contactes directamente con tu oficial de conservación local o departamento de planificación, ya que los requisitos de consentimiento para edificios catalogados varían significativamente según la edad, grado y ubicación de tu edificio, y a menudo pueden aconsejarte sobre qué es aceptable.