¿Estás usando calabaza fresca o de lata? Porque ahí puede haber una diferencia. De todas formas, lo que nadie ha mencionado es que la textura también influye en cómo percibimos el dulzor. Si la haces muy cremosa y lisa, el sabor dulce se pega más al paladar. Prueba dejarla un poco más rústica, con algunos trocitos sin triturar completamente, o incluso añade algo con textura crujiente al final: crutones tostados, semillas de calabaza salteadas con sal, pan integral... eso rompe la monotonía y distrae al paladar del empalagoso.
Lo segundo que falta en tu receta probablemente sea algo más sustancioso. Si solo llevas calabaza, caldo y cebolla, te falta cuerpo umami. Mete un diente de ajo bien tostado antes de añadir el caldo, y considera meter un poco de caldo de pollo en lugar de solo verduras (o mezcla de ambos). También funciona tirón añadir un poco de jengibre fresco rallado mientras cuece - el picor y la complejidad del sabor desplazan completamente la sensación de dulzor. Si no tienes jengibre a mano, incluso una pizca de nuez moscada bien medida, sin excederse, lo hace.