La cebada absorbe un montón de líquido mientras se cocina, así que el truco es no ser tímido con la cantidad: yo diría que por cada litro de caldo uses como una taza de cebada, quizá un poco más si querés que quede realmente espesa. Dejala cocinar mínimo hora y media, dos horas si tenés tiempo, porque la cebada necesita bastante tiempo para ablandarse bien y soltar el almidón que es lo que hace que la sopa espese. Si aún así te queda muy aguada, podés cocerla sin tapa los últimos treinta minutos para que se reduzca el caldo, o simplemente agregarle un poco más de cebada a mitad de la cocción. Lo importante es probar mientras vas cocinando y ajustar según lo que veas, porque depende bastante del tipo de cebada que uses y de cuánto caldo evapore tu olla.