El problema más probable es que tu masa madre no tenga suficiente fuerza o que estés sobre-fermentando sin darte cuenta, y aquí el timing del reloj te engaña porque la temperatura de tu cocina cambia todo! Lo que funciona es tocar la masa: debe estar hinchada pero con tensión, no floja ni deprimida, y cuando hagas el stretch-and-fold debería resistir un poquito. Los tres meses que llevas no son en balde - ya sabes cómo se siente una masa mediocre, así que ahora necesitas aprender a reconocer cuándo está perfecta, y eso se ve en cómo se comporta, no en un número de horas que leíste en YouTube.
Otro detalle crucial: si te colapsa al hornear, probablemente ya estaba sobrefermentada en el molde! La segunda fermentación tiene que ser más corta de lo que imaginas, especialmente si tu casa está calentita. Prueba el poke test - mete un dedo mojado en la masa y si el agujero se recupera lentamente (en un segundo o dos), está lista; si desaparece al instante, necesita más tiempo; si se queda ahí, ¡es demasiado tarde!