Tres días es bastante tiempo y dependiendo de cuánto aire haya entrado, el vino probablemente ya está oxidado - lo típico es que aguante entre 3 y 5 días en la nevera si está bien tapado. Lo que funciona es guardar la botella en posición vertical (no acostada), taparla lo más hermético posible, idealmente con un tapón de rosca o uno de silicona, y mantenerla en la nevera porque el frío frena la oxidación. Si querés prolongar la vida de botellas abiertas, existen bombas de vacío baratas que sacan el aire, aunque honestamente el método más simple es transferir lo que queda a una botella más pequeña para minimizar el espacio con aire arriba.