Los tres son realmente buenos, pero para diferentes usos. El de avena es el más versátil: tiene un sabor neutro y funciona bien tanto en café como en gachas y prácticamente en todo. El de almendra es más dulce y tiene notas de fruto seco, va genial en café si te gustan esos sabores, pero en bebidas calientes puede separarse un poco. El de coco es el más intenso en sabor: no a todos les gusta porque se nota claramente el coco, pero para las gachas puede ser una opción interesante.
Para el café te recomendaría empezar con el de avena o almendra: mantienen mejor el sabor y la consistencia. Para las gachas puedes experimentar, aquí ya depende de los hábitos y gustos de cada uno. El de coco en las gachas calientes añade casi un toque oriental, lo que a unos les encanta y a otros les desanima.
Mi principal consejo es que compres tres paquetes pequeños de una vez y los pruebes en el mismo café y las mismas gachas. Los sabores son muy personales, y lo que le encantó a tu amiga puede no ser para ti. Además, fíjate en la composición: algunos tienen muchos aditivos y azúcar, mientras que otros tienen casi puro zumo con agua. Eso influye un montón en el sabor.