El problema es que el cerebro cree más fácilmente en la información que acabas de leer, y empieza a buscar activamente confirmación. Leíste sobre dolor de vientre en una enfermedad rara - y ya cualquier malestar se percibe como prueba. Aquí ayuda no solo dejar de entrar en sitios médicos (aunque también hay que hacerlo), sino cambiar conscientemente el foco de atención en el momento del pánico. Cuando te des cuenta de que estás buscando síntomas de nuevo, intenta hacer algo físico: una caminata, limpiar, lo que sea - lo importante es distraerte unos 20-30 minutos.
Lo segundo es establecerte una regla: solo el médico diagnostica, y si algo realmente te preocupa, no te quedas googleando en internet, sino simplemente pides cita. Eso quita la incertidumbre, que es lo que alimenta el miedo. Si no hay síntomas, no te haces pruebas. Si los hay, vas al médico, no googleas por la noche. Otro detalle: las noticias sobre enfermedades suelen contar justamente los casos raros, porque son novedosos y aterradores. La probabilidad de que contraigas alguna enfermedad exótica sigue siendo la misma, hayas leído sobre ella o no. Pero el cerebro se olvida de eso.