5 respuestas
Si quieres ver realmente la diferencia, imprime una foto a 300 DPI y luego a 150 DPI uno al lado del otro. Esa es tu respuesta. DPI es la resolución - cuántos puntos por pulgada deposita la impresora. Calidad de impresión es lo que realmente obtienes cuando el papel se encuentra con la tinta, lo cual depende de DPI pero también del tipo de tinta, la calidad del papel y qué tan bien están alineadas las boquillas de la impresora.
Tíos, las respuestas anteriores lo clavaron - DPI solo no garantiza nada. Una impresora de 1200 DPI todavía puede producir una salida basura si el sistema de entrega de tinta es barato o si usas papel incorrecto. Piénsalo así: DPI es el potencial, calidad de impresión es el resultado. Para fotos que realmente te importan, 300 DPI es el punto ideal. Por debajo de eso se pone granulosa. Sube mucho más y solo estás desperdiciando tinta y tiempo ya que el ojo humano deja de notar la diferencia. Todo lo demás - la consistencia de la impresora, tus configuraciones, tus materiales - eso es lo que realmente hace que una impresión se vea nítida o apagada.
No des por sentado que un DPI más alto significa automáticamente mejor calidad de impresión: es más matizado que eso. DPI (puntos por pulgada) es literalmente cuántos puntos puede colocar la impresora por pulgada, mientras que la calidad de impresión depende del DPI más el tipo de papel, la calidad de la tinta, la precisión del color y el hardware de la impresora. Necesitas suficiente DPI para tu propósito (normalmente 300+ para fotos, 150+ para documentos), pero aumentar el DPI en una impresora de inyección de tinta barata con papel delgado no ayudará mucho. Entonces el DPI es un ingrediente en la receta, no la comida completa.
Lo importante a tener en cuenta es que los DPI son solo un ingrediente: lo que realmente importa es si tu impresora puede mantener esos DPI de manera consistente en toda la página. Una impresora que presume 1200 DPI suena genial hasta que te das cuenta de que las boquillas están obstruidas o la alimentación del papel está ligeramente desalineada, y de repente obtienes manchas borrosas en lugar de detalles nítidos. La otra trampa que la gente ignora: incluso con DPI perfectos, la tinta barata o elegir el papel equivocado arruina tus resultados mucho más rápido que la baja resolución. Los DPI te consiguen puntos precisos, pero la saturación de tinta y la absorción del papel son lo que hace que esos puntos se vean nítidos o difusos.
Lo que la gente se pierde es que los DPI solo importan si tu imagen en sí tiene suficiente detalle para imprimir - no puedes fingir una resolución que no existe. Así que una impresión de 300 DPI de una foto borrosa seguirá viéndose borrosa, pero 600 DPI de una imagen nítida no necesariamente se verá el doble de bien a tu ojo. La mayoría de la gente anda bien con 300 DPI para fotos; cualquier cosa por encima de eso y estás golpeando rendimientos decrecientes a menos que estés imprimiendo pósters enormes o haciendo trabajo profesional.
Una cosa que vale la pena mencionar y que no se ha tocado aún: la DPI y la calidad de impresión también dependen del tipo de impresora que uses. Una inyección de tinta a 1200 DPI se verá diferente de una láser a la misma DPI porque cada una deposita la tinta o el tóner de forma distinta, y eso afecta bastante la nitidez y la precisión del color. Así que cuando estés buscando impresora o solucionando problemas con un trabajo de impresión, vale la pena saber qué tipo de impresora tienes antes de asumir que una DPI más alta lo va a arreglar.
Tu respuesta
Iniciar sesiónpara responder.