Evita a toda costa el horneado excesivo: es la razón más común de que los brownies queden secos. Muchas personas hornean según el tiempo indicado, aunque cada horno calienta diferente. Un brownie debería seguir estando ligeramente húmedo y tambalearse un poco en el centro cuando lo saques del horno. Suena contraintuitivo, pero el calor almacenado en la masa hace que siga cocinándose mientras se enfría. Por eso es mejor que compruebes el punto de cocción con un palillo un o dos minutos antes de que termine el tiempo recomendado: si solo se quedan pegadas algunas migas húmedas, es perfecto.
Otro factor importante es la proporción de grasa a harina. Los brownies necesitan bastante mantequilla o aceite para conseguir esa consistencia jugosa. Si usas una receta muy pobre en grasas o reduces la cantidad de grasa por razones de salud, el resultado inevitablemente quedará seco. Échale un vistazo a tus recetas favoritas y compara la cantidad de grasa: en unos brownies de verdad jugosos, el aceite o la mantequilla deberían pesar aproximadamente lo mismo que la harina, o incluso más.
Y tercero: deja que los brownies se enfríen completamente antes de cortarlos, preferiblemente un par de horas o toda la noche. Mientras aún están calientes, parecen más secos porque la grasa no se ha vuelto a solidificar. Y guárdalos en una lata hermética: así permanecerán bien húmedos durante varios días en lugar de secarse.